Tuvimos la maravillosa oportunidad de visitar Italia nuevamente, este país es simplemente espectacular, tiene todo; historia, ciudades increíbles, costas, deliciosa comida, vino, y su gente es en verdad increíble, es por eso por lo que más de 65 millones de personas visitan Italia cada año.
Empezamos nuestro recorrido en Roma, una ciudad que ya conocíamos, pero nunca se acaba. Roma es la capital de Italia y también de Lazio, la región en la que se encuentra y una de las 20 en las que está dividida Italia. Esta ciudad tiene 2.9 millones de habitantes, pero me da la impresión de que otros 2.9 millones de turistas, es impresionante la cantidad de gente con la que te encuentras en todos lados.
Lo primero que hicimos fue visitar la Escalera Santa, una escalera de mármol con 28 escalones que, según una antigua tradición cristiana, fue mandada a traer por Santa Helena, quien era madre de Constantino I, en el año 326, del pretorio de Poncio Pilato en Jerusalén. Por ella Jesús de Nazaret subió el Viernes Santo para ser juzgado y posteriormente bajó.
La única manera en la que puedes subir esta escalera es de rodillas, el mármol está cubierto por madera, que a través de los años se ha ido deformando por la cantidad de gente que la visita, por lo tanto, la madera es irregular y subir de rodillas es verdaderamente difícil, sientes que las vas a perder como al cuarto escalón, pero en ese momento te das cuenta de que ya no hay regreso y que hay que subir otros 24. Una experiencia única y muy impresionante.
Al terminar visitamos la Ciudad del Vaticano, el estado soberano más pequeño del mundo en extensión y en población. El territorio del Vaticano es un enclave dentro de la ciudad de Roma, mide 44 hectáreas y tiene 800 habitantes, entre ellos el Papa Francisco. Sin planearlo, llegamos a San Pedro y había miles de personas, tenías que pasar por controles de seguridad muy estrictos incluyendo detectores de metales, y esto era porque se estaba celebrando una misa, impartida por el Papa Francisco y había varios invitados, entre ellos el presidente actual de Italia, Sergio Matarella. Fue una gran oportunidad, porque al terminar la misa el Papa recorre toda la Plaza de San Pedro en un jeep abierto y nos pasó a unos metros de distancia.